Que lo sabía. Que ni siquiera necesité apostar. Ni por el rojo, ni por el negro. Todo se esfumaría tan rápido como llegó. Vamos a recoger los pedazos. Putas tus manías. Y qué mal, qué mal, caer en los mismos errores del pasado. Que no somos unas crías. Era cierto que habíamos cambiado. Y ni con esas, juraría. Y hoy no sirve la paciencia, si no vienes y apareces YA. Y haces todo un poco más sencillo. Es nuestro momento. No vayamos a perderlo. No tan rápido. Que quería romperme contigo, tiradas en el sofá del Lletraferit. Los placebos primero. Los rincones prostituidos, también. Para no perder la costumbre. Jodida costumbre (y puta melancolía)...¿te la vas a jugar? Hoy las canciones estan llenas de mentiras.
Animal
18.11.09Que lo sabía. Que ni siquiera necesité apostar. Ni por el rojo, ni por el negro. Todo se esfumaría tan rápido como llegó. Vamos a recoger los pedazos. Putas tus manías. Y qué mal, qué mal, caer en los mismos errores del pasado. Que no somos unas crías. Era cierto que habíamos cambiado. Y ni con esas, juraría. Y hoy no sirve la paciencia, si no vienes y apareces YA. Y haces todo un poco más sencillo. Es nuestro momento. No vayamos a perderlo. No tan rápido. Que quería romperme contigo, tiradas en el sofá del Lletraferit. Los placebos primero. Los rincones prostituidos, también. Para no perder la costumbre. Jodida costumbre (y puta melancolía)...¿te la vas a jugar? Hoy las canciones estan llenas de mentiras.
Teruel
8.11.09Qué difícil se ha vuelto escribir en domingo, desde que es noviembre, con este frío que abre puertas y se cuela en tu casa y después ya no se quiere ir. Suerte que apareces cuando menos me lo espero, como transeúnte inquieto, dueño de la ciudad.
Y las manos tan heladas como se te quedó el alma, después de apostarlo todo y quedarte nada. Quedarte conmigo, que no doy para más. Y qué se le va a hacer, si esta noche tampoco has dormido y se te notan en la cara, los sueños clavados, las pocas ganas de ser ya por siempre jamás tu mismo. Y qué me dices si procuramos reinventarnos, que aún nos queda tiempo para reír tranquilos, para besarnos despacio, para omitir el fin.
Esencial
4.11.09Sacudidas de sonrisas intermitentes en el 85 del Raval y la música tralará. Como si hubiéramos ganado la jugada a la Península entera. Mañana, será Lisboa. Sus puntos cardinales, en la pared del piso de Olzinelles. Zanja los miedos. Y que no sean verdad los ecos del tiempo, que aparecen a deshora, como sacudidas en las mañanas que me despierto y no estás. 14 son los folios que tengo para convencerte y un beso a contraluz, de esos a media noche, después de que te levantes y pasees desnuda por la habitación. Hoy no pondré el despertador. Te lo he prometido.
Deficiencia
17.10.09
Después de un par de días de discusiones,
no sé si largarme y tirarme a la primera que pase por delante
o juzgar con más criterio y reconocer que no hay nadie como tú.
Madrugada
10.10.09Vencida tras dos horas de lapidaciones orales. Tu boca arrancándome los gritos de un náufrago desesperado. Y te suplico que no te asustes, que no te asustes y te largues, que te quedes un poco más, que me mires a los ojos y guardes un poco de lo que nos queda, en tu baúl de traiciones maltrechas, para no perder la costumbre, de alzar la voz a diario, y luego nos despertemos en este mar de llanto. Que no importan las veces, si las maneras nos pierden y se nos acaban las ganas de ir de boca en boca, y no tiro, que me toca, que me has tocado tú.
Grumos
4.10.09
Esta noche somos supervillanas.
Nos reímos las gracias, mentimos a las chicas. Nos mordemos la boca, la espalda, la entrepierna y nos ponemos cachondas tras un recital de pornopoesía.
Reunidas en el mismo bar en el que un día perdimos la vergüenza, el miedo a la causa perdida. Cuatro cafés, una birra. Y los nombres tan revueltos, como las manos entrelazadas bajo la mesa. Libros de francés modélico retratan, todas las veces que me he quedado con las ganas de revolver tu pelo, cada vez que te observaba coleccionando mañanas, de días rojos de cine, amañadas por tus prudentes maneras de girarme la cara y vestir los domingos de altibajos, en el salón tirada, inventando una filosofía en la que cualquier rincón del mundo, no lleve escrito tu nombre y pueda llenarme de paz, esa calma, siempre ansiada a principios de octubre, cuando la única imagen que me viene a la cabeza, son tus manos heladas recorriéndome (con prisas) las ganas.
Velocidad
9.8.09Vagón
3.8.09Puede que me haya acostumbrado, a espiarte cada noche, desde la ventana de mi insomnio. Donde las estrellas parpadean si me miras a los ojos. Y tal vez, tenga que ponerme en retaguardia, si vuelves un día y nos volvemos locos, si bailamos hasta caernos, las cosas que vendrían, la nueva vida; nos dolería muy poco. Nos dolería a medias, como si nos hubiéramos conocido ahora mismo, en el vagón del tren de camino a ninguna parte.