Teruel

8.11.09

He visto a Luca en la boca de metro de Sant Antoni y me ha invitado a un café en el bar que está justo al lado: “que el frío me sienta fatal”, me ha dicho y nos hemos quedado solos, compartiendo verdades a medias, mordiéndonos los labios para que no se nos escaparan las palabras.

Qué difícil se ha vuelto escribir en domingo, desde que es noviembre, con este frío que abre puertas y se cuela en tu casa y después ya no se quiere ir. Suerte que apareces cuando menos me lo espero, como transeúnte inquieto, dueño de la ciudad.

Y las manos tan heladas como se te quedó el alma, después de apostarlo todo y quedarte nada. Quedarte conmigo, que no doy para más. Y qué se le va a hacer, si esta noche tampoco has dormido y se te notan en la cara, los sueños clavados, las pocas ganas de ser ya por siempre jamás tu mismo. Y qué me dices si procuramos reinventarnos, que aún nos queda tiempo para reír tranquilos, para besarnos despacio, para omitir el fin.